Gracita Morales

Se dedicó posteriormente al teatro, dónde debutó a los 20 años como meritoria en la compañía de Luis Peña y Josita Hernán.

Trabajaría posteriormente en las compañías de Antonio Vico, Catalina Bárcena, Ernesto Vilches y Tina Gascó.

Su éxito en el teatro la llevó al cine donde debutó en 1954, tuvo su época dorada en los 60 encabezando carteles de películas junto a una jovencísima Rocío Dúrcal.

Participó en casi un centenar de obras, pero es especialmente recordada por sus interpretaciones en los filmes Atraco a las tres, Sor Citroën, Los Palomos, La ciudad no es para mí, Operación Cabaretera o ¡Cómo está el servicio!.

Aunque con su trabajo ganó mucho dinero e hizo ganar dinero a las productoras con sus películas, a la actriz con el paso del tiempo la encasillaron en el personaje de criada o "chacha" (junto con Rafaela Aparicio y Florinda Chico, "chachas del cine español"), donde interpretaba un estereotipo entrañable, ingenuo pero voluntarioso, que se caracterizaba por su voz atiplada e inconfundible, la cual no era más que una variación de su voz verdadera.