Cada vez que un monstruo toca su armadura ésta se rompe, quedando el personaje "en calzoncillos" y expuesto a cualquier ataque.
A lo largo del camino, el jugador puede coger nuevas armas, bonus y trajes extra de armadura que pueden ayudar en esta tarea.
Un segundo golpe lo transforma irremediablemente en un esqueleto y pierde, de esa manera, una vida.
En ciertos puntos del juego, Sir Arthur puede sufrir una muerte instantánea ya sea que esté con su armadura o no.
En la mitad posterior de este nivel, el jugador debe atravesar una enorme casa en ruinas, derrotando varios ogros a lo largo del camino.
Si Arthur llega hasta el final de este nivel, deberá enfrentarse con el primer dragón del juego.
Si consigue derrotar a este jefe, le estará esperando una nueva llave y podrá proseguir hasta el siguiente nivel.
Un salto incorrecto aquí usualmente resulta en una muerte instantánea puesto que Arthur caerá al vacío.
El jugador debe montarse sobre estas plataformas hasta alcanzar el otro lado, donde le espera un demonio y a continuación el puente de fuego.
Este está infestado de duendes malvados aunque puede atravesarse por completo fácilmente si Arthur no se detiene a pelear sino que avanza constantemente desde el principio hasta el final.
El puente está guardado por un segundo dragón que debe ser derrotado para poder entrar al castillo de Astaroth.
Casi todas las criaturas encontradas en los anteriores niveles están presentes aquí y el piso está cubierto además con cráneos que vuelven a la vida en forma de esqueletos saltarines cuando Arthur se aproxima.
La mayoría del nivel consiste en subir por escaleras hasta que un difícil y enorme jefe aparece.
Este jefe es particularmente difícil de derrotar, puesto que solo es vulnerable cuando despliega las alas.
Los dos jefes deben ser derrotados usando el escudo (o crucifijo) como arma para poder ingresar al cuarto del trono de Astaroth.
Arthur puede derrotar a Astaroth solamente al golpearlo en puntos muy específicos de su cuerpo con el escudo , por ejemplo , la cabeza.
Programado por Chris Butler, también es conocida por su excelente música, compuesta por Mark Cooksey y que toma prestada la melodía principal del Preludio n.º 20 en Do menor de Frédéric Chopin.
José Tejada se basó en los diagramas esquemáticos disponibles y la placa real de arcade para realizar la conversión.