Filosofía política

En la Edad Media toda actividad política se centraba en las relaciones que debe mantener el ser humano con el orden dado por Dios.

Cada una de las principales filosofías durante el período, el confucianismo, el legalismo, el moísmo, el agriculturalismo y el taoísmo, poseía un aspecto político en su desarrollo disciplinario.

El confucianismo abogó por un gobierno meritocrático jerarquizado, basado en la empatía, la lealtad y las relaciones interpersonales.

[9]​ La antigua Grecia estaba dominada por las ciudades-estado, que experimentaban con diversas formas de organización política, agrupadas por Platón en cuatro categorías: timocracia, tiranía, democracia y oligarquía.

Las instituciones del Estado se dividieron en gran parte en aquellas dirigidas a la gobernabilidad, la administración, la defensa, la ley y el orden.

´´Mantranga´´, el principal cuerpo gobernante de estos estados, consistía en el rey, primer ministro, comandante en jefe del Ejército, y el Sacerdote-Jefe Real.

[12]​ Chanakia, filósofo indio del siglo IV a. C. cita a varias autoridades, como Brihaspati, Ushana, Prachetasa Manu, Parashará, y Ambi, y se describió como descendiente de un linaje de filósofos políticos, con su padre Chanaka siendo su predecesor inmediato.

Esta opinión fue desafiada por los filósofos "racionalistas" mutazilitas, que sostuvieron una visión más helénica, poniendo la razón por encima de la revelación, y como tal, son conocidos por los eruditos modernos como los primeros teólogos especulativos del Islam; Fueron apoyados por una aristocracia secular que buscaba libertad de acción independiente del califato.

Las concepciones políticas del Islam como kudrah (poder), sultán, umma, cemaa (obligación) -e incluso los términos "básicos" del Corán -como, ibadah (culto), din (religión), rab (maestro) e ilá (deidad)- se toman como base analítico.

Mientras que la Edad Media sí vio la política secular en la práctica bajo el gobierno del Sacro Imperio Romano Germánico, el campo académico era completamente escolástico, y por lo tanto, de naturaleza cristiana.

Ese trabajo, así como los “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”, un riguroso análisis del período clásico, influyeron mucho en el pensamiento político moderno en occidente.

Fue esta creencia la que necesariamente los llevó a adoptar la idea de un fuerte poder central como el único medio para impedir la desintegración del orden social.

Con sus obras más enblematicas "Leviatán", "Dos tratados sobre el gobierno civil", "El espiritu de las leyes" y "El contrato social" respectivamente.

Estos teóricos fueron impulsados por dos preguntas básicas:¿ Por qué derecho o necesidad las personas forman estados?

Estas preguntas fundamentales implicaban una distinción conceptual entre los conceptos de "Estado" y "gobierno".

Desde la revolución cultural del siglo XVII en Inglaterra, que se extendió a Francia y al resto de Europa, la sociedad ha sido considerada sujeta a leyes naturales similares al mundo físico.

[25]​ Las relaciones políticas y económicas fueron influenciadas drásticamente por estas teorías mientras que el concepto de gremio fue subordinado a la teoría del comercio libre, y el dominio católico de la teología fue cada vez más desafiado por las Iglesias protestantes subordinadas a cada Estado-nación, las que también predicaban en la lengua vulgar o nativa de cada región (lo que la Iglesia católica condenaba airadamente).

Para Locke, el conocimiento no es innato, revelado ni basado en la autoridad, sino sujeto a la incertidumbre templada por la razón, la tolerancia y la moderación.

A mediados del siglo XIX se desarrolló el marxismo y el socialismo en general aumentó su apoyo popular, mayormente de la clase obrera urbana.

Sin romper completamente con el pasado, Marx estableció principios que serían usados por los futuros revolucionarios del siglo XX, como Vladimir Lenin, Mao Zedong, Hồ Chí Minh, y Fidel Castro.

En el mundo angloamericano, el antiimperialismo y el pluralismo político comenzaron a prevalecer hacia inicios del siglo XX.

[30]​[31]​ Desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1971, cuando John Rawls publicó su Teoría de la Justicia, la filosofía política declinó en el mundo académico angloamericano, a medida que los filósofos analíticos expresaban escepticismo sobre la posibilidad de que los juicios normativos tuvieran contenido cognitivo y la ciencia política se volcara hacia los métodos estadísticos y el conductismo.

En general, hubo una marcada tendencia hacia un enfoque pragmático de las cuestiones políticas, más que filosófico.

La mayoría tomó elementos del análisis económico marxista, pero los combinó con un énfasis más cultural o ideológico.

Por su parte, varios otros pensadores, todavía muy influenciados por el marxismo, pusieron nuevos énfasis en el estructuralismo y en un "retorno a Hegel".

Dentro de la línea del posestructuralismo se pueden situar pensadores como Gilles Deleuze, Michel Foucault, Claude Lefort y Jean Baudrillard.

Los situacionistas estaban más influenciados por Hegel; Guy Debord, en particular, trasladó un análisis marxista del fetichismo de la mercancía al ámbito del consumo y examinó la relación entre consumismo y formación ideológica dominante.

Entre los prominentes republicanos se encuentran el historiador Quentin Skinner, el jurista Cass Sunstein y el filósofo político Philip Pettit.

El trabajo seminal es de Jurgen Habermas en Alemania, pero la literatura más extensa ha sido en inglés, dirigida por teóricos como Jane Mansbridge, Joshua Cohen, Amy Gutmann y Dennis Thompson.

La filosofía política de John Locke y otros influyó en la redacción de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos , que luego sirvió de modelo para muchos otros países.
La Libertad guiando al pueblo , de Eugène Delacroix (1830, Louvre), pintura creada en un momento en que viejas y modernas filosofías políticas entraron en violento conflicto.
Retrato del jesuita español Juan de Mariana , autor de De rege et regis institutione (1599), obra en la que argumenta la legitimidad de una revolución o de la ejecución de un rey si actúa con tiranía en contra de los intereses del pueblo.