[1] Los ciclones y anticiclones tienen una importancia fundamental en la generación de los vientos o corrientes atmosféricas.
[12] La perturbación puede crecer hasta formar una onda a lo largo del frente y la depresión se sitúa en la cresta.
La ciclogénesis tropical, el desarrollo de un núcleo caliente, comienza con una convección significativa en un entorno atmosférico favorable.
La familia de ciclones extratropicales es tan amplia que normalmente se intenta definir una subfamilia.
Pero esta es una tarea muy difícil debido a que, de hecho, cada ciclón es único e irrepetible.
Un estudio muy amplio sobre ciclones muestra, sin embargo, que se pueden observar características comunes entre ellos, pudiéndose hacer una clasificación.
Uno de los criterios más utilizados para la clasificación es el mecanismo inicial involucrado en el desarrollo del ciclón.
A diferencia de los típicos ciclones tropicales estos se desarrollan con una extrema rapidez, alcanzando su fuerza máxima en 24 horas.
Cuando un mesociclón muere, si la nube precipita, esta transmite su inercia de rotación en capas más bajas comprimiéndose en forma de nube embudo lo cual hace que se incremente la rotación formando un tornado.
Los mesociclones se forman cuando hay fuertes cambios en la velocidad o dirección del viento a diferentes niveles de presión atmosférica, lo cual se conoce como cizalladura del viento.
[21][22] Este tipo de tormentas pueden presentar fuertes vientos en superficie y granizo severo.
[21] Alrededor de 1.700 mesociclones se forman anualmente en los Estados Unidos, pero sólo la mitad producen tornados.
También se denominan tornados, término coloquial en América, o ciclones, aunque la palabra ciclón se utiliza en meteorología, en un sentido más amplio, para nombrar cualquier circulación cerrada de bajas presiones.
[24] Los remolinos de arena suelen ser inofensivos, pero en raras ocasiones pueden crecer lo suficiente como para suponer una amenaza tanto para las personas como para las propiedades.