[4][5] Se llevan a cabo tensas negociaciones entre delegaciones de talibanes y funcionarios afganos tanto en Afganistán como en Doha (Catar).
No obstante, pocos días después los talibanes declararon por segunda ocasión (siendo la primera en 1996) el Emirato Islámico de Afganistán.
El 29 de agosto una bomba estadounidense dirigida contra presuntos posibles atacantes al aeropuerto mató a siete niños y otros familiares.
[7] Dos años más tarde, los padres de los soldados estadounidenses asesinados continuaban exigiendo el reporte.
La capital quedó sitiada por los talibanes, que ya habían logrado capturar Mehtar Lam, Sharana, Gardez, Asadabad y otras ciudades, así como distritos del este.
[14] En los días previos al asedio, funcionarios estadounidenses preveían a principios de agosto que Kabul podría resistir varios meses.
Su avance comenzó con un asalto desde las afueras de la ciudad, siendo interrumpido momentáneamente por las negociaciones establecidas con el gobierno Afgano.
Los combatientes talibanes izaron su bandera en varias áreas de la ciudad y presionaron a algunos policías para que entregaran todas sus armas.
[19] También se confirmó que las tropas de la OTAN todavía estaban presentes en el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai.
Posteriormente, los combates cesaron, aunque muchos civiles seguían temerosos y escondidos en sus hogares.
A las 11:17 CET, se informó que los negociadores talibanes habían llegado al palacio presidencial para comenzar una transferencia de poder.
Al Arabiya informó que se formaría un gobierno de transición bajo el liderazgo del exministro Ali Jalali, pero esto fue luego negado por los talibanes.
Aproximadamente a las 9:12 p. m. hora local, se informó que los talibanes pronto declararían el Emirato Islámico de Afganistán desde el palacio presidencial, volviendo al simbolismo oficial del gobierno talibán de 1996 a 2001.
Con la caída de Kabul, los antiguos miembros de la Alianza del Norte y otras fuerzas anti-talibanes con base en Panjshir, lideradas por Ahmad Masud y el exvicepresidente Amrullah Saleh, se convirtieron en la principal resistencia organizada contra los talibanes en Afganistán.
El expresidente afgano Hamid Karzai presionó públicamente por una transición pacífica del poder, prometiendo que permanecería en Kabul con sus hijas pequeñas.
Por último el expresidente se mostró contrario a la política intervencionista de su país calificando de «decisión horrible» haber intervenido en Medio Oriente y que no ha mejorado su situación en los últimos veinte años.
El primer ministro Boris Johnson anunció que convocaría al parlamento para debatir la situación.
La emisora pública Sveriges Radio informó además que la embajada sueca estaba evacuando a su personal.
[31] El día en que los talibanes entraron en Kabul, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, rechazó la comparación con Saigón, afirmando en una entrevista de ABC's This Week que "evidentemente esto no es Saigón.
[36] Algunos ciudadanos, especialmente mujeres, temían por la restauración del régimen talibán y algunos dijeron sentirse traicionados.