Biología y orientación sexual

[2]​ Varios estudios sobre gemelos han intentado aislar los factores biológicos que influyen la orientación sexual.

Como describieron Bearman and Bruckner (2002),[3]​ los primeros estudios se concentraron en pequeñas muestras seleccionadas, que mostraban una influencia genética muy fuerte, aunque han sido criticados por la selección poco representativa de sus sujetos.

Un estudio más reciente sobre gemelos adultos en Suecia (más de 7.600 gemelos)[8]​ determinó que el comportamiento homosexual se explicaba tanto por los factores hereditarios, como por los factores ambientales específicos del individuo (tales como el ambiente prenatal, enfermedades y traumas experimentados, además de las experiencias sexuales y con el grupo de iguales), mientras que variables de las experiencias ambientales compartidas, como el ambiente familiar y las actitudes sociales, tenían una influencia menor, casi insignificante.

Se estudió a hermanos gays que tenían estos antecedentes familiares y se examinaron los ligamientos del cromosoma X, usando veintidós marcadores de este cromosoma en busca de alelos similares.

En otro estudio sobre treinta y tres pares de gemelos se encontraron alelos similares en la sección distal de Xq28, con tasas significativamente más altas que el 50% esperado, para los hermanos no gemelos.

Este hallazgo se difundió en la prensa con el apelativo (erróneo) de «el gen gay», causando bastante polémica.

Este estudio reveló que el 67% de los hermanos gais en una muestra abultada compartían un marcador en el cromosoma X, el Xq28.

[15]​ El metaanálisis de todos los datos sobre ligamiento disponibles indican una conexión significativa con el Xq28, pero además indican que deben estar presentes otros genes adicionales para explicar completamente la herencia de la orientación sexual.

Un estudio más reciente sobre 894 heterosexuales y 694 varones homosexuales no encontró pruebas de ligamientos sexuales.

[20]​[21]​ Hasta ahora este factor es una de las variables epidemiológicas más fiables identificadas en los estudios sobre la orientación sexual.

[22]​ Para explicar este hallazgo se han propuesto hipótesis como que los fetos masculinos provocan una reacción inmunológica en la madre, que se hace cada vez más fuerte en los siguientes embarazos de fetos masculinos.

Los fetos varones producen antígenos HY, que casi con certeza están involucrados en la diferenciación sexual de los vertebrados.

Se supone que la madre produciría anticuerpos para reaccionar contra este antígeno y su cuerpo lo recordaría, produciéndose cada vez un ataque más fuerte en los siguientes embarazos de varones, por lo que el antígeno H-Y iría perdiendo su capacidad para realizar su función de masculinizar el cerebro del feto.

[23]​ En 2004, investigadores italianos realizaron un estudio sobre 4600 personas que eran parientes de 98 hombres homosexuales y 100 heterosexuales.

[25]​ La investigación mostró que tanto en las mujeres heterosexuales (se incluyeron a las lesbianas en el estudio, pero sus resultados resultaron un tanto confusos) como en los hombres homosexuales se activaba una región del hipotálamo cuando eran expuestos a derivados de la testosterona encontrados en el sudor masculino.

[26]​ La conclusión es que tanto la atracción heterosexual como la homosexual operan de forma similar a nivel biológico.

Los investigadores sugieren que el estudio debería ser ampliado evaluando sujetos jóvenes para ver si existen respuestas similares en el hipotálamo y si se corresponden con los datos sobre la orientación sexual adulta.

Se ha registrado que varias partes del cerebro presentan diferencias entre hombres y mujeres.

También se han registrado diferencias de la estructura del cerebro según la orientación sexual.

LeVay estudió cuatro tipos de neuronas del hipotálamo, denominadas INAH1, INAH2, INAH3 y INAH4.

Los informes de los demás sujetos asignados como heterosexuales no contenían información sobre su orientación sexual y se les supuso la orientación heterosexual por la proporción mayoritaria de esta en la población masculina.

El estudio fue criticado porque todos los sujetos homosexuales habían fallecido de sida y las diferencias podían deberse a la enfermedad.

[32]​ Esta teoría se basa en parte en que la mayoría de los gais y las lesbianas afirman haber sido niños con preferencias distintas.

La mayoría de estos niños (63%) se convirtieron en adultos homosexuales o bisexuales.

[41]​ La teoría fue muy criticada por su falta de base científica y la ligereza con la que se había hecho pública.

En un artículo en la revista Out, el investigador del cerebro William Byne afirmó «Cochran y Ewald son culpables de patologizar la homosexualidad»,[43]​ En el mismo artículo el profesor de psicología J. Michael Bailey propone que la teoría del germen no significa necesariamente que la homosexualidad sea una enfermedad, pero reconoce que su creencia podría ser usado políticamente por los homófobos.

Algunos investigadores han sugerido que la homosexualidad sería adaptativa de una forma no obvia.

Algunos estudios han encontrado correlación entre el físico de las personas y su orientación sexual.